Prerrománico asturiano: 30 años de Patrimonio Mundial

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Turismo de Asturias | La Alta Edad Media en Europa fue una época de cambios, de resituación, de reconfiguración de poderes y de fortalecimiento de legitimidades. En este contexto, los reinos cristianos sentaron las bases de su poder en el entronque con la Tardorromanidad y en la fe, pilares que se extenderían sobre todas las manifestaciones culturales que producirían.

El prerrománico sería la denominación que damos a las fórmulas de expresión artística que, con una gran variedad de soluciones, desarrollarían todos los reinos de la cristiandad occidental. A la revisión de fórmulas de la Antigüedad se le sumaron elementos de tradición local generando obras tremendamente originales que, sin embargo, mantenían un objetivo común vinculado con el establecimiento de nuevos y sólidos poderes en la nueva Europa que se estaba configurando.

El Reino de Asturias, que se desarrolló entre los siglos VIII y X, fue el mejor ejemplo peninsular de la efervescencia que recorría Europa, legándonos un repertorio de edificaciones religiosas y civiles que en diciembre de 1985 serían incorporadas al listado de bienes pertenecientes al Patrimonio Mundial de la UNESCO. Desde entonces, la nómina de edificaciones prerrománicas asturianas que formarían parte de este selecto grupo se ampliaría para conformar uno de los conjuntos de arquitectura altomedieval mejor conservados de todo el continente.

El gran icono del arte prerrománico asturiano es Santa María del Naranco, una construcción que, aunque pronto sería destinada a funciones de carácter religioso, parece haber sido destinada a funciones palatinas; de hecho hay quienes sostienen que pudo haber cumplido funciones de palacio de campo o incluso de Aula Regia del monarca Ramiro I. Este edificio, fechado en el año 842, se encuentra en la ladera del Monte Naranco, una de las elevaciones orográficas que rodean Oviedo, capital del Reino de Asturias desde principios del siglo IX al menos.

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A escasos metros de esta construcción se levanta San Miguel de Lillo, la segunda gran obra altomedieval que acoge el Naranco y de la que ha llegado a nuestros días únicamente una parte de su estructura, por lo que su aspecto nos resulta insólito por su gran desarrollo vertical. Esta iglesia atesora algunos de las mejores muestras del repertorio escultórico del prerrománico asturiano, con representaciones, entre otras, de escenas doma de leones y acróbatas.   

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Desde el Naranco se tienen unas de las mejores vistas de la ciudad de Oviedo.

A la entrada de Oviedo se encuentra la iglesia de San Julián de los Prados, también conocida como de Santullano, la edificación prerrománica más generosa en cuanto a sus dimensiones. La amplitud de su espacio se ve iluminada por frescos del siglo IX que se extienden por sus paredes; una de las escasas muestras de representaciones pictóricas prerrománicas.

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Apenas a 36 kilómetros al sur de Oviedo, se encuentra Santa Cristina de Lena, iglesia de planta de cruz griega y reducidas dimensiones, que cuenta con un asombroso iconostasis de piedra que reproduce la típica ventana dividida en tres partes y que estaba destinada a separar el espacio destinado a los fieles del de los oficiantes.

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La producción artística del Reino de Asturias también destacó en orfebrería, con las cruces de los Ángeles y de la Victoria como obras más representativas. La primera de ellas, realizada en la primera década del siglo IX, es el emblema de la ciudad y del municipio de Oviedo. La segunda actualmente es la imagen central del escudo y bandera del Principado de Asturias. Realizada un siglo más tarde que la Cruz de los Ángeles, la Cruz de la Victoria es una cruz latina con alma de madera recubierta de oro, esmaltes y pedrería. Con prácticamente un metro de altura, la leyenda atribuye que la estructura de madera de la cruz es el emblema que portó Pelayo en la batalla de Covadonga (722). Ambas forman parte del conjunto de reliquias atesoradas en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. La Cámara Santa, edificada en el siglo IX, también es Patrimonio Mundial y es el edificio más antiguo que forma parte del extenso conjunto catedralicio ovetense. Restaurada en 2014, actualmente representa uno los lugares con mayor carga simbólica de todo el Principado de Asturias.

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