Caminante no hay camino…

Ahora que el tiempo nos está dando un respiro, los amantes del senderismo y la naturaleza (y los no tan amantes) aprovechan para escapar de la ciudad y vivir un fin de semana sin contaminación, prisas, preocupaciones… Por eso hoy el autobús de ALSA hace su parada en la provincia de León, más concretamente en Caín, donde empieza una ruta inigualable entre los Picos de Europa que termina en Poncebos, Asturias: La Ruta del Cares.

Cares

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Historia

En su origen fue un camino pastoril que se empezó a ampliar y reforzar a partir de 1916. Se necesitaron 2.000 hombres, la mayoría de ellos gallegos y portugueses. El objetivo fue crear un canal para abastecer la central hidroeléctrica de Poncebos, pero para transportar todos los materiales, se vieron obligados a ampliar ese viejo camino pastoril, levantado a 240 metros sobre el río Cares.

La Ruta

Se puede empezar la espectacular ruta en Posada de Valdeón, donde comienzan 9 km de carretera cuesta abajo, hasta que llegamos a Caín. Allí comienza lo que sin duda será uno de los mejores regalos para tus ojos, la llamada Garganta Divina. Siguiendo el río Cares, y pasando por puentes que lo cruzan, conocerás una de las rutas más conocidas, transitadas y bonitas de la Península. Son 12 km de sendero elevado sobre el río, de 1,5 metros de ancho. No os preocupéis si no estáis habituados a las rutas, ya que la del Cares no es una ruta muy dura, y siempre puedes retroceder cuando lo precises. La ruta desde Caín a Poncebos (o viceversa) tiene una duración aproximada de 6 horas de media (ida y vuelta).

Durante el sendero son numerosos los accidentes geográficos que puedes encontrar, como el desfiladero o los manantiales donde rellenar la cantimplora. Además de toda la vegetación que iremos encontrando en nuestro camino. Y  no podemos olvidarnos de unos intrusos que pueden invadir nuestro recorrido: las cabras montesas (algún valiente incluso se ha atrevido a darlas de comer).

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Consejos

Te dejamos algunos consejos para ayudarte a que la experiencia sea lo más satisfactoria posible…

  • Llevar una mochila con agua, comida y barritas energéticas o frutos secos.
  • El uso de un bastón siempre ayuda.
  • Utilizar crema solar y visera en los días de más calor.
  • Mantener siempre un ritmo constante, empezando suave e incrementándolo hasta estar estar lo más cómodo posible.
  • Parar siempre que estemos fatigados. Así tomaremos aliento y podremos descansar la espalda y los hombros del peso de la mochila.
  • No tener prisa y aprovechar para deleitarte del paisaje y tomar fotos.
  • Llevar una ropa cómoda que nos proteja del sol o de la lluvia.
  • Respetar el entorno y no alterar su aspecto, ni generando basura ni destrozando la naturaleza.

Anímate, llena tu cantimplora y a disfrutar. No olvides que puedes mantenerte al día de todas nuestras novedades visitando la web de ALSA. Además, te animamos a seguirnos en Facebook, Twitter, Google+ e Instagram y comentarnos tu experiencia.